En COPARMEX reconocemos la vocación, profesionalismo y esfuerzo extraordinario del personal médico, de enfermería y administrativo del IMSS, cuya labor incansable es fundamental para el bienestar de millones de derechohabientes.
Es indispensable fortalecer al IMSS mediante el abasto oportuno de medicamentos e insumos, la cobertura de plazas vacantes, la modernización de la infraestructura y una mayor transparencia en el uso de los recursos.
Desde la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), consideramos que las aportaciones que realizan trabajadores y empresas para sostener el sistema de seguridad social no se están reflejando plenamente en la calidad de los servicios que reciben millones de derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Las cuotas obrero-patronales constituyen una fuente fundamental para el financiamiento y funcionamiento del sistema de seguridad social en México. Trabajadores y empleadores contribuyen de manera conjunta para garantizar el acceso a servicios de salud, tratamientos, medicamentos e infraestructura médica. Por ello, quienes sostienen económicamente el sistema tienen derecho a exigir que esos recursos se traduzcan en una atención de calidad, oportuna y acorde con las necesidades de los derechohabientes.
Hoy eso no ocurre. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 del INEGI, el IMSS tenía 53.6 millones de derechohabientes. De ellos, 38.2 millones tuvieron una necesidad de salud, 29.3 millones recibieron atención médica y solo 13.5 millones fueron atendidos en el IMSS.
Apenas 45.9% de los derechohabientes del IMSS que recibieron atención acudió a esa institución. Cerca de 16 millones tuvieron que atenderse en otro lugar. A nivel nacional, 6 de cada 10 personas acudieron a establecimientos privados o farmacias, pese a que 63% reporta afiliación a una institución pública.
Ese desplazamiento tiene un costo directo para las familias: el gasto de bolsillo en salud aumentó 7.9% en términos reales entre 2022 y 2024, hasta alcanzar un promedio de 6 mil 421 pesos anuales por hogar. En 2024 representó 3.4% del gasto corriente monetario, frente al 2.7% en 2016 y 2.6% en 2018. En comparación, los hogares mexicanos pagan de su bolsillo el doble de lo que paga el promedio de la OCDE.
De acuerdo con México Evalúa, entre 2018 y 2024, el gasto real en medicamentos de los hogares cuya jefatura está afiliada al IMSS aumentó 98%. Por ello, exigimos informes periódicos del IMSS sobre el desabasto, sus causas y las medidas para atenderlo, con indicadores que permitan evaluar avances, mejorar el acceso a medicamentos y reducir la carga económica de las familias.
Las recientes movilizaciones de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social han visibilizado carencias relacionadas con el desabasto de medicamentos, la insuficiencia de personal, la falta de insumos médicos y los rezagos en infraestructura que afectan tanto a quienes prestan los servicios de salud como a millones de derechohabientes.
En COPARMEX reconocemos y valoramos profundamente el compromiso, profesionalismo y vocación de servicio del personal médico, de enfermería, técnico y administrativo del IMSS. Su labor incansable, muchas veces realizada bajo condiciones complejas y con recursos limitados, es muestra de una extraordinaria dedicación hacia los trabajadores mexicanos y sus familias. Gracias a su esfuerzo cotidiano, millones de personas reciben atención médica y encuentran respaldo en momentos de necesidad.
Precisamente por la relevancia de su trabajo, es indispensable que el personal de salud cuente con las herramientas, los medicamentos, el equipamiento, la infraestructura y el apoyo humano necesarios para desempeñar sus funciones con calidad, oportunidad y seguridad. No obstante, las carencias que persisten en el sistema limitan su capacidad de respuesta y terminan afectando tanto sus condiciones de trabajo como la atención que reciben los derechohabientes.
Esta situación también refleja desafíos de política pública que limitan la capacidad de respuesta del sistema de salud: deficiencias con la planeación y ejecución de recursos públicos, falta de coordinación institucional y dificultades para garantizar servicios oportunos y de calidad. A ello se suman los retos del modelo de atención universal para asegurar cobertura efectiva, acceso a medicamentos, suficiencia de personal médico e infraestructura adecuada para millones de derechohabientes.
Aunque los presupuestos del IMSS y de IMSS-Bienestar están separados, ambos comparten hospitales y clínicas de segundo y tercer nivel. Esa carga compartida satura los servicios y genera costos que deben considerarse en la planeación financiera del Instituto para asegurar su sostenibilidad en el mediano y largo plazo.
El IMSS debe garantizar que los recursos aportados por trabajadores y empleadores respondan a las necesidades de la población asegurada. Ampliar la atención sin financiamiento suficiente compromete la viabilidad del sistema. Por ello, es indispensable transparentar el uso de los recursos y rendir cuentas sobre los resultados y la calidad de los servicios.
La inquietud es mayor al observar que, según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el gasto público en salud alcanzaría 1 billón 136 mil 648 millones de pesos, un crecimiento real de 10.6% respecto a 2026, un incremento que reconocemos como una decisión positiva, pues llevaría el gasto en salud a su nivel más alto como proporción del PIB en una década. Los recursos para medicamentos y material médico y de laboratorio llegarían a 164 mil 245 millones de pesos, el monto más alto del periodo analizado.
Sin embargo, el presupuesto del IMSS para estos rubros caería 5.9% (7 mil 373 millones de pesos menos), pese a concentrar 71.4% del total público. La reducción se concentra en materiales y suministros médicos (-32.0%, 5 mil 925 millones menos) y en medicinas y productos farmacéuticos (-3.3%, 3 mil 409 millones menos). Así, en el año de mayor presupuesto histórico para medicinas, la institución financiada por trabajadores recibiría menos recursos para surtirlas.
Además, el gasto público en salud se mantendría en 2.9% del PIB, menos de la mitad del 6% recomendado por la OMS para alcanzar la cobertura universal. El INEGI estima que el sector salud equivale a 5.2% del PIB, pero solo 2.2 puntos corresponden al sector público; el resto lo cubren el sector privado y el trabajo no remunerado de las familias.
El reto es traducir los recursos en mejores resultados para los derechohabientes. La vida de las personas debe ser la prioridad, con tratamientos e infraestructura suficientes para brindarles la atención que necesitan.
Por ello, consideramos indispensable garantizar:
El abasto oportuno y suficiente de medicamentos en todas las unidades médicas.
La disponibilidad de insumos y tratamientos para enfermedades de alta incidencia.
La ampliación y modernización de la infraestructura hospitalaria.
La cobertura de plazas vacantes para reducir la saturación de los servicios.
La evaluación permanente de la calidad de la atención que reciben los derechohabientes.
En COPARMEX reiteramos que los trabajadores y sus familias merecen servicios médicos dignos y humanos. Quienes contribuyen al sostenimiento del IMSS tienen derecho a recibir servicios oportunos, medicamentos disponibles y una infraestructura acorde con las necesidades actuales del país.
La salud de los trabajadores no puede esperar. Garantizar atención médica de calidad debe ser una prioridad nacional.
