Por Alfonso Gutiérrez

EXATEC del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, realiza un doctorado enfocado en robótica suave y el diseño de modelos de corazones artificiales.
En un comunicado el Tec de Monterrey señala que lo que comenzó como el sueño de estudiar en el Tecnológico de Monterrey se convirtió para Diego Quevedo en el inicio de una trayectoria dedicada a la investigación y al desarrollo de tecnología con aplicaciones en medicina.
Explica que hoy, como estudiante de doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), el EXATEC trabaja en el desarrollo de modelos de corazones artificiales, con la intención de que la investigación pueda algún día llegar a los hospitales y contribuir a salvar vidas.
Menciona que, Diego llegó a Campus Monterrey en el 2016 para estudiar Ingeniería en Mecatrónica como alumno del programa Líderes del Mañana, iniciativa que brinda una beca del 100% para que jóvenes puedan realizar sus estudios profesionales. Durante su formación, su interés por las aplicaciones médicas y biológicas lo llevó a buscar espacios donde pudiera combinar la ingeniería con estas áreas.
Menciona que, fue así como se acercó al Laboratorio Álvarez-Trujillo, enfocado en biofabricación avanzada, ingeniería de tejidos y bioimpresión caótica. Menciona que la oportunidad llegó cuando lo invitaron a trabajar junto con una estudiante de maestría en su proyecto. A partir de entonces, formó parte del laboratorio durante sus estudios profesionales, experiencia que marcó el inicio de su camino como investigador.
“Primero era un sueño estar en el Tec de Monterrey. Se fue dando y estando ahí los sueños van creciendo y se convirtió en uno poder llegar a MIT. Tuve la fortuna de estar con grandes mentores como los doctores Mario Álvarez y Grissel Trujillo, de conocer más gente aquí que me ayudó muchísimo y afortunadamente se ha cumplido todo”, compartió Quevedo.
Durante su estancia en el Laboratorio Álvarez-Trujillo, Quevedo comenzó a desarrollar conocimientos y habilidades que iban más allá de su formación en Ingeniería en Mecatrónica.
“Empecé a aprender muchas técnicas de laboratorio, cultivo celular, bioimpresión, tinciones, microscopía, todas esas que van más allá de mi carrera, nada que ver con ingeniería mecatrónica, eran puras técnicas biológicas y de bioingeniería”, explicó el investigador.
Uno de los proyectos en los que colaboró estuvo relacionado con el desarrollo de fibras musculares para reemplazar músculo no funcional en las personas, señala.
También participó en el desarrollo de la bioimpresión caótica, una técnica distintiva del laboratorio de Expedition FEMSA, indica.

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