Por Alfonso Gutiérrez

La economía mexicana enfrenta un escenario de crecimiento moderado durante 2026,
caracterizado por una demanda interna debilitada, la desaceleración gradual del mercado laboral, y una inversión privada que continúa condicionada por la incertidumbre interna,
comercial y de precios de energéticos.
Esta es la perspectiva de BBVA de México y agrega que tras expandirse apenas 0.7% en 2025, la actividad
económica registró una contracción de 0.6% en el primer trimestre de 2026, reflejando una pérdida de dinamismo
del consumo privado y de la inversión fija bruta.
De acuerdo con los últimos datos del INEGI, la
inversión registró una caída de (-)1.3% en el primer trimestre de 2026, mientras que el gasto privado se contrajo
(-)0.8% durante el mismo periodo.
Señalan que por el lado de la oferta, la actividad manufacturera continúa afectada por la moderación de los
sectores con los que existe una mayor integración con el ciclo industrial de Estados Unidos, así
como por la cautela empresarial en un entorno de prolongada incertidumbre.
Explica que a esto se suman
los aranceles a los automóviles que han afectado la capacidad exportadora de México en ese
sector.
Señala que al mes de abril, la producción manufacturera acumula una caída de (-)1.4% anual, con
una contracción anual de (-)4.5% en el segmento automotriz. Menciona que anticipan que la debilidad
estructural observada en los componentes fundamentales de la demanda interna limitará el
impacto positivo de la Copa del Mundo.
Indica que el deterioro gradual del mercado laboral constituye uno
de los principales factores de riesgo, a lo que se suma la postura de cautela de las empresas,
mismas que continúan posponiendo decisiones de gasto de capital ante la incertidumbre
asociada al nuevo poder judicial, a la revisión del T-MEC, la evolución del entorno regulatorio y
la volatilidad reciente en los precios de los energéticos.
Expresa que a ello se suma una menor contribución
del gasto público derivada del proceso de consolidación fiscal en curso.
Agrega que en este contexto, revisan a la baja nuestra previsión de crecimiento para 2026, a 1.2% (1.8%
previo), con una recuperación gradual para 2027 (1.8%).
Si bien señala la integración
productiva con Estados Unidos, el proceso de relocalización de cadenas de suministro
(nearshoring) y la creciente demanda vinculada a infraestructura tecnológica e inteligencia
artificial representan importantes oportunidades de mediano plazo, la materialización de estos
proyectos dependerá de la certidumbre regulatoria y comercial que se materialice en los
próximos trimestres así como de la ejecución exitosa de los proyectos mixtos de infraestructura.
Menciona que el menor ritmo de crecimiento económico apunta a una creación de empleo
formal más limitada; el debilitamiento del tejido empresarial impulsa la
informalidad, mientras la masa salarial mantiene cierta resiliencia.
Señala que el empleo formal continuó con relativa debilidad en mayo de 2026.
De acuerdo con cifras del
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el empleo afiliado registró una disminución de
29.9 mil puestos durante el mes, resultado explicado principalmente por factores estacionales.
Explica que con ello, la creación acumulada de empleo formal alcanzó 202 mil puestos de trabajo entre
enero y mayo, apenas 9.4 mil más que en el mismo periodo de 2025.
Menciona que en términos anuales, el
empleo formal creció 1.5%; sin embargo, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales,
el crecimiento se reduce a 0.7%, menos de la mitad de la cifra observada.

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