Alfonso Gutiérrez y Jorge Ibarra
Si bien se anticipa que el empleo podría retomar una senda de mayor crecimiento en lo que resta del
año, este escenario depende en gran medida de una recuperación de la inversión y de un mayor dinamismo en la actividad empresarial.
De acuerdo a un estudio de BBVA México hasta ahora, el entorno económico no ha favorecido estas
condiciones, lo que ha limitado la creación de empleo formal y ha incidido en el cierre de empresas, particularmente de micro, pequeñas y medianas (mipymes).
Agrega que los datos del IMSS muestran un deterioro sostenido en el número de empleadores formales. Desde
2024, el total de patrones registrados ha disminuido en promedio -0.3% anual, caída que se acentuó
en 2025 (-2.5%).
Menciona BBVA qué en el primer trimestre de 2026 no se observan señales de mejora, con una
contracción adicional de -1.9% respecto al promedio del año previo.
Indica que en contraste, los empleadores
en el sector informal —de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)— han mostrado una dinámica positiva, con un
crecimiento de 7.6% en 2024 y de 2.1% en 2025, evidenciando una divergencia relevante frente al
comportamiento del sector formal.
Indica que por tamaño de empresa, el deterioro del tejido empresarial es particularmente evidente.
Menciona que tomando
como referencia diciembre de 2022, se contabiliza el cierre de 45,279 microempresas (de 1 a 5
asegurados) y de 3,845 pequeñas empresas (de 6 a 50 asegurados). Señala que estos resultados sugieren que,
lejos de consolidarse un entorno propicio para la apertura de nuevos negocios, persisten
condiciones adversas que están limitando la actividad empresarial formal y favoreciendo el
desplazamiento hacia la informalidad.
Indica que uno de los factores que podría estar incidiendo en esta dinámica de cierre de microempresas es la
política de incrementos al salario mínimo, que si bien ha contribuido a mejorar el poder adquisitivo
de los trabajadores, al mantenerse en ritmos elevados y en un contexto de bajo crecimiento de la
demanda y productividad, podría estar comenzando a generar presiones adicionales sobre los
costos laborales.
Menciona que este efecto sería particularmente relevante en las micro y pequeñas empresas,
que cuentan con una menor capacidad de absorción.
Indica que si bien no es posible aislar con precisión este
impacto con la información disponible, la evidencia sugiere que, en un entorno de bajo dinamismo
económico, aumentos sostenidos podrían estar contribuyendo a desalentar la formalidad o incluso
a propiciar el desplazamiento hacia esquemas informales. Indica que hacia adelante, será clave encontrar un
balance que permita seguir fortaleciendo los ingresos laborales sin comprometer la viabilidad de las
unidades productivas más pequeñas ni la creación de empleo formal.
